In a Strange Land: Six

There were benefits that came with my exile. Among the benefits was the freedom to go places. A strange incongruity was that the more I thought about going places, the more aware I became of my home and its importance to me.

I wanted to go places. I wanted to see landscapes that I could not see close to home. Travel would nourish my curiosity about the world. It all interested me—the geology and geography, the history, archaeology and culture imprinted on the landscape. I wanted to have a little knowledge about the people who lived in other places. People who lived in other places had lives and beliefs that were different from my own and that were shaped by the land itself. Only by travel would I know places as more than images from photographs and lines on a map before my world began to close in on me.

There were few places I could not go if I chose to journey there. There were few places that I could go while I was physically able and before she came for me.

And yet, the appeal of my home base was very strong. At home, I could relax. Home was comfort. Our home was a reflection of ourselves and a work of our own artistry. So I understood that there was an element of narcissism in my affection for the home I had made with Lisea. Its chaotic order and its imperfect beauty were order and beauty in our eyes.

Home was our domain and our refuge. It had become a part of us so much so that when we were away from it, we felt the separation. Wherever we traveled, we were drawn back to our home base, and it always felt good to get there after being away.

It was hard for me to leave. Most of the world I would never see or know.

 

Share This:

Some other stuff for later,

En un País Extraño: Uno

The English version of this post—In a Strange Land: One—was posted here on October 4, 2016. This Spanish translation is my own and may contain errors. I invite native speakers of the language to comment on my errors and to suggest corrections. Aquí está una traducción en español de In a Strange Land: One. Me gustaría que hispanohablantes quienes leen mis traducciones, por favor, me permitan saber mis errores y sugieran enmiendas.

Y Moisés fue contento morar con el hombre: y él dio a Moisés su hija Zipporah. Y ella le parió un hijo, y llamó su nombre Gershom: por él dijo, he sido un desconocido en un país extraño. [El Éxodo 2:21-22]

Fue igual pero diferente. No hubo volviendo atrás para Lisea y mí. Yo había entrado aguas inexploradas, pero supe que eso fue como fue predestinado. Siempre yo había sabido eso.

Hubo algo que no pude alcanzar. Una memoria olvidada quizás. Sentía a mí como un exilio. Aún, todo fue familiar. La vida diaria no tuvo reglas—por supuesto—pero las reglas había sido cambiadas. Percepción había desplazado por un grado.

¿Qué estábamos destinados a ser?  ¿Qué yo estaba destinado a hacer? Pidiendo la pregunta la hizo parecer absurda. Nunca yo había sido un gran creyente en significado. La pregunta pareció a insistirse en mí desde que mi exilio empezó. No significa nada está lo que dije a mi mismo. Tome eso cualquiera de los dos maneras.

Si hubiera un significado de todo, ese significado fue un misterio. Fue un desconocido y incognoscible significado. Si es así, entonces semejante un significado sí pareció no tener significado. Yo podría decir, más sencillamente, ¿qué sería la importancia si hubiera un significado que no podría ser conocido? Desde mi perspectiva, no habría ningún significado.

Fue una situación inquietante, pero me molestaba casi nunca. Más importante que significado, pareció a mí, fue la manera de ser. Yo podría eligir una manera de ser. Pudiéramos adaptar nuestras maneras de ser. Tuvimos esa elección.

Una manera fue parte instinto, parte predisposición. Ocurrió, la mayor parte del tiempo, sin pensamiento consciente. Nosotros vivimos en autopiloto hasta algo, alguno evento o alguna chispa de pensamiento, trajo nuestro curso a la superficie ser examinado, ajustado, recalibrado. Entonces, con los nuevos parámetros factorizados, continuamos en autopiloto.

Share This:

Some other stuff for later,

el próximo capítulo