En un País Extraño: Uno

The English version of this post—In a Strange Land: One—was posted here on October 4, 2016. This Spanish translation is my own and may contain errors. I invite native speakers of the language to comment on my errors and to suggest corrections. Aquí está una traducción en español de In a Strange Land: One. Me gustaría que hispanohablantes quienes leen mis traducciones, por favor, me permitan saber mis errores y sugieran enmiendas.

Y Moisés fue contento morar con el hombre: y él dio a Moisés su hija Zipporah. Y ella le parió un hijo, y llamó su nombre Gershom: por él dijo, he sido un desconocido en un país extraño. [El Éxodo 2:21-22]

Fue igual pero diferente. No hubo volviendo atrás para Lisea y mí. Yo había entrado aguas inexploradas, pero supe que eso fue como fue predestinado. Siempre yo había sabido eso.

Hubo algo que no pude alcanzar. Una memoria olvidada quizás. Sentía a mí como un exilio. Aún, todo fue familiar. La vida diaria no tuvo reglas—por supuesto—pero las reglas había sido cambiadas. Percepción había desplazado por un grado.

¿Qué estábamos destinados a ser?  ¿Qué yo estaba destinado a hacer? Pidiendo la pregunta la hizo parecer absurda. Nunca yo había sido un gran creyente en significado. La pregunta pareció a insistirse en mí desde que mi exilio empezó. No significa nada está lo que dije a mi mismo. Tome eso cualquiera de los dos maneras.

Si hubiera un significado de todo, ese significado fue un misterio. Fue un desconocido y incognoscible significado. Si es así, entonces semejante un significado sí pareció no tener significado. Yo podría decir, más sencillamente, ¿qué sería la importancia si hubiera un significado que no podría ser conocido? Desde mi perspectiva, no habría ningún significado.

Fue una situación inquietante, pero me molestaba casi nunca. Más importante que significado, pareció a mí, fue la manera de ser. Yo podría eligir una manera de ser. Pudiéramos adaptar nuestras maneras de ser. Tuvimos esa elección.

Una manera fue parte instinto, parte predisposición. Ocurrió, la mayor parte del tiempo, sin pensamiento consciente. Nosotros vivimos en autopiloto hasta algo, alguno evento o alguna chispa de pensamiento, trajo nuestro curso a la superficie ser examinado, ajustado, recalibrado. Entonces, con los nuevos parámetros factorizados, continuamos en autopiloto.

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