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En un País Extraño: Cuatro

The English version of this post—In a Strange Land: Four—was posted here on December 5, 2016. This Spanish translation is my own and may contain errors. I invite native speakers of the language to comment on my errors and to suggest corrections. Aquí está una traducción en español de In a Strange Land: Four. Me gustaría que hispanohablantes quienes leen mis traducciones, por favor, me permitan saber mis errores y sugieran enmiendas.

Mi exilio desde el país de ingreso de trabajo fue voluntario. Yo tenía, como dicen, los recursos. No estaba un caso de estar afortunado, aunque yo sabía que yo había estado en muchas maneras. En escala global, fui privilegiado. En un contexto más prosaico, en el estrato de los contemporáneos hombres de origenes similares, teniendo los recursos no fue un derecho de nacimiento. No ocurrió espontáneamente y no fue suerte o buena fortuna.

Si yo no tuviera actuales preocupaciones sobre, bueno, ingreso y gastos, yo debía eso a mi propia visión hace diez, veinte y treinta años. Me sentía agradecido al hombre que yo había estado.

Yo había hecho un vivir en un país de horarios y fechas límites, reuniones y productos de trabajo. Hubo ningún de esos ahora en exilio, excepto esos de mi propia creación. No hubo el lunes al viernes semanas de trabajo ahora. Yo había dejado esas detrás, y el nuevo paisaje de siete-días semanas había tomado algún tiempo para acostumbrarse.

Yo había traído conmigo hasta exilio hábitos de modesta frugalidad. Estaba, de hecho, una frugalidad cómoda. Yo nunca estaba un cruzado para sencillo viviendo. Yo no vi deshonra en esporádico lujo pero tampoco yo vivía más allá de mis recursos o muy lejos desde satisfacción. Todavía, yo no querría dejar de vivir al objeto de estar más completamente preparado para el inesperado.

Una buena vida no fue acerca de manejo de dinero de la misma manera en que una buena comida no fue acerca de habilidades de cocinar.

Lo bueno fue dentro del instante. Fue dentro del silencioso trueno del emotivo temblor de ese instante. Fue una satisfacción y gratitud que nunca podia estar comprado o adeudado.

Sin embargo, yo sabía que alcanzando un nivel de financiera comodidad hizo vida más fácil, y me pregunté si yo podría estar capable de teniendo pensamientos idealista acerca de satisfacción si yo había ido dentro exilio con menos en mi bolsillo.

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En un País Extraño: Dos

The English version of this post—In a Strange Land: Two—was posted here on October 19, 2016. This Spanish translation is my own and may contain errors. I invite native speakers of the language to comment on my errors and to suggest corrections. Aquí está una traducción en español de In a Strange Land: Two. Me gustaría que hispanohablantes quienes leen mis traducciones, por favor, me permitan saber mis errores y sugieran enmiendas.

No hubo volviendo atrás desde nuestro exilio. Mi vida continuaba. Aunque viviendo pareció opcional, la alternativa fue complicada tanto como fue inevitable. ¿Viví para evitar la complicación de muriendo?

Había más que eso, yo pensé. Por supuesto había.

¿Pero qué  lo estaba? ¿Por qué continuar? Pues, porque hubo belleza. Por lo menos hubo belleza, y la cosa maravillosa fue que belleza fue sin limite. No hubo una cantidad finita de ella en el mundo, o en la vida. Fue imposible ver toda la belleza que hubo. Fue imposible sentir toda la belleza que yo no podía ver. Y desde algún manantial de creatividad, belleza era siempre siendo creado.

Mi habilidad para percibir belleza siempre estaría amenazado por dolor, pena y aflicción. Estaría amenazado también por ira. Tan largo como belleza por sí sola — o mi voluntad de percibirla — derrotado dolor y sus afines espíritus — pena, aflicción, ira — habría un razón para mí, una respuesta a la pregunta “¿por qué?”

Podía haber habido otras respuestas, pero yo no podría decir, a ese momento, lo que fueron. Fue bastante, a ese momento en mi exilio, haber la sentia que belleza ganaría la batalla con dolor.

¿Fui simplemente un espectador entonces? Lamenté que no fui un músico o un artista que estaba contribuyendo en la creación y expresión de belleza. ¿Descubriría yo mi participación? Explorando mi propia habilidad para crear belleza—esto pareció ser una causa noble, un honrado propósito, aún.

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