Category Archives: Later, on things to do

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Later, Comma was attacked by a Russian bot between February 12 and March 4 of this year. Although I do not know what other damage it may have done, the bot flooded the subscriber list. In effect, during that time period, the bot attempted to (or did, in fact) subscribe to Later, Comma 734 times.

In the first ten minutes of the attack, there were a dozen subscription attempts. Much as I might like to think that my writings on Later, Comma are so compelling, I have to admit that only a bot could be moved to subscribe more than once a minute. And I know the bot was Russian because embedded in the fake subscription data was the Internet country code for the top-level web domain of the Russian Federation.

Why did the bot attack Later, Comma? I suppose it did it because it could.

I imagine that the author of the bot was an adolescent Russian who did not know—or care—what website his bot would attack. Let’s call him Sergey. It seems obvious to me that Sergey is a guy with too much idle time on his hands.

I recall when I was a teenager or younger and my mother would find me hanging around the house doing apparently nothing, she would offer her standard parental admonition: “Find something constructive to do!” she would say.

I never knew quite what to make of my mother’s directive that I should be doing “something constructive” instead of whatever it was that I was doing at the time. Honestly, “something constructive” is a bit vague. I suspect that my mother didn’t have anything specifically constructive in mind for me to do. It just annoyed her that I was not doing it.

I don’t know whether Sergey’s mom gave him similar advice (although I am curious what “something constructive” would sound like in Russian), but if she did, Sergey must have had his headphones on.

It is possible that Sergey doesn’t annoy his mamochka because he is always up in his room doing something with computers that she doesn’t understand. She probably thinks it must be something constructive. It is likely that my mother wouldn’t have been annoyed with me as much if she saw that I was doing something on my computer—except that the personal computer and the Internet had not been invented yet.

So as it was, I had no computer to keep me from annoying my mother, and because I annoyed her, I received the life-changing benefit of her advice to find something constructive to do. That advice probably made me the man I am today.

In a way, you have to feel sorry for Sergey and other young people like him. You might blame the technology that has allowed the illusion of worthwhile activity to flourish.  It is to their enduring misfortune that their mothers were not sufficiently annoyed and that they themselves were never made to confront the question whether what they do is constructive or not.

I am sure that Sergey did not pause to ask himself whether launching an Internet bot would be a constructive thing to do. I do not blame his mother. Mothers everywhere have more than enough to annoy them. The bot was Sergey’s own doing.

I am retired now and have loads of idle time on my hands, but I have found something constructive to do at least. My mother would be proud, I think, or at least not annoyed with me.

Later, Comma—now in its eighth year and with an archive of more than 150 postings (not including translations in Spanish)—has been a constructive project, and it will continue to be unless Sergey’s bot finds a way to wreck it.

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Convirtiendo en Neil

The English version of this post—Becoming Neil—was posted here on March 29, 2016. This Spanish translation is my own and may contain errors. I invite native speakers of the language to comment on my errors and to suggest corrections. Aquí está una traducción en español de Becoming Neil. Me gustaría que hispanohablantes quienes leen mis traducciones, por favor, me permitan saber mis errores y sugieran enmiendas.

En marzo 2016, tuve el privilegio de interpretando Neil en un comunidad teatro producción de La Calidad de Vida, una bellamente escrita obra por Jane Anderson. Neil y su esposa Jeanette están viviendo en una yurta en su propiedad en las Berkeley Colinas en California del Norte después de perdiendo su casa en un incendio forestal. Neil tiene cáncer, y sus opciones de tratamiento se han agotado. “Más que sufrir el tipo de prolongada, humillante y dolorosa muerte que es común con esta enfermedad, él ha eligido a tomar el más humano y dignificado camino de liberar.” Como él dice, él está “estirando la pata antes de la máquina empiece de estrellarse.”

La obra mira cómo nosotros percibimos muerte, duelo y fe. A su corazón, la obra es sobre encontrando comodidad y esperanza en cara de grande pérdida. Es un cuento que está dicho con humor, compasión, dolor y, sobre todo, amor. En proceso de haciendose Neil, he visto que la calidad de vida incluye tristeza  y que tristeza es lo que hace vida ser preciada. Yo puse a mi mismo en los zapatos de un agonizante hombre, que es, por supuesto, donde yo había estado todo el tiempo.

¿Qué es el ético testamento de Neil? El concepto tiene raices bíblicas, pero un ético testamento puede ser descrito como una expresión de valores que están dejado en herencia de una generación a la próxima. Esparcido a través de La Calidad de Vida, similar a los tesoros que ellos encontraron en las cenizas de su casa, están pistas que revelan la colección de valores de Neil y que dan forma a su testamento ético.

Neil y Jeanette son espirituales, pero “no son parte de algún religión organizada.” Su guía moral no viene desde los Diez Mandamientos pero desde “común decencia.”

Neil comprende la validez de creencias religiosas, pero él no cree en condenación eterna. Él no necesita reglas o dogma basado en fe para mostrarle lo que es correcto y lo que es malo. Es bastante para Neil saber su propia corazón y saber lo que es verdadero.

Común decencia hace amabilidad una virtud. Neil cree que es importante ser amable y ser agradecido por la amabilidad de otros. Él cree que tiene una responsibilidad para rectificar cosas cuándo él encuentra que él ha ofendido a otro con una palabra desagradable.

Aunque hay dolor, también hay belleza en vida. Neil se deleita con esa belleza y expresa su alegría en el regalo que belleza trae. Yo he imaginado las últimas palabras de Neil:

Tus ojos son cálidos y tu corazón es generosa. Tú has ido a través de un horror innombrable en tu vida, pero aún tú ves la belleza de un halcón que vuela en circulos y la promesa contenido en un aguacate semilla. Yo festejo esa alegría contigo, porque hay belleza y esperanza en vida. Sólo tienes que encontrarlo. Personas se alejan, y deseo que yo supiera cómo quitar el dolor. Toma cuidado de tu mismo.

Neil está interesado en otros puntos de vista. Aunque él puede discrepar, está respetuoso de las creencias de otros. Él presta atención a cómo sus palabras y acciones pueden afectar a otras personas. Siempre él busca a encontrar verdad común.

No siempre hemos estado de acuerdo, pero me gusta oir desde el otro lado. Admiro a tu duro fe y tu dura corazón. Sé que tú no estás hecho de piedra. En el fin, tú y yo no somos tan diferentes. Por todas partes que miras, hay angustia, y personas se alejan. Pero tú construyes cosas. Tú martillas en los clavos, y tú llenas el comedero de pájaros. Tú extiendes la mano. Tengo fé que tú podrá averiguarlo. La vida es demasiado preciosa.

[Photo credit: R.S]

Neil y Jeannette hacen un brindis a teniendo “no miedo” de muerte. Su muerte que se acerca no es horrible, él dice. “Todos nosotros tenemos que morir. Los presidentes lo hacen, los recolectores de basura lo hacen, los abogados y poetas y contadores públicos lo hacen.” Él ha eligido a terminar su travesía, y está agradecido que él puede diseñar su propio fin y que él morirá suavemente con su amada Jeanette por su lado. Él quiere “amar su último suspiro” y ve esto como “nada pero un privilegio y un regalo.” Él dice que no tiene miedo de muerte, pero reconoce en sí mismo el “terror y rabia que normales personas sienten.” La vida no te permite a engañar dolor y duelo.

Aún, Neil ama la vida, y él rehusa dejar que muerte hacer a él morboso o lúgubre. Él permite a sí mismo ser juguetón, y a veces, su personalidad se funde con el arquetípico embaucador.

A la cara de la pérdida de su propia vida, dejando a todos y todo lo que él ha conocido jamás, Neil encuentra comodidad en Jeanette con cada latido de su corazón. Es el amor entre ellos que él valora más que cualquier cosa.

Te he amado desde ese momento cuando, en pie sobre una roca en México, yo miré abajo a ti y vi tu sonrisa y nuestros ojos se encontraron. Tu espíritu de salvaje y ilimitada alegría me ha mantenido yendo a traves de todos los años. Y ahora, no quiero dejarte, pero personas se alejan. Aunque mi corazón rompe cuando compartimos nuestro final adiós, mi mente encuentra paz en un latido de corazón. Por favor, sabe que este menos que perfecto hombre te amó. ¡No miedo!

Diferente a Neil, no tengo el cancer. No estoy enfrentado por una enfermedad terminal con no esperanza de cura. No me han puesto en la posición de tener que tomar decisiones sobre el fin de mi travesía, pero sé que hará un fin. Hay sabiduría en el ético testamento de Neil que resuena en mí como una campanilla de viento y que se funde en mi alma, en mi sustancia de estrellas, porque me he convertido en Neil.

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